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Hoy es tu día, en
algunos paises,
pero eso no importa,
quería escribirte.
Decirte mil cosas que
nunca te digo
tal vez por vergûenza,
quizas por olvido.
Tal vez porque, a
veces, los hijos
pensamos
que todo tu esfuerzo,
todo tu trabajo,
no es más que una
parte, que te ha
tocado,
por el solo hecho de
ser una madre.
Pero mis recuerdos,
que no se han borrado,
me traen los dias de
duro trabajo,
cuando renunciabas a
todos tus sueños
pues cumplir los míos,
era lo anhelado.
Las noches en vela,
cuando el resfriado,
o cuando el amor me
había desvelado
y, siempre, paciente,
sentada a mi lado
calmando la pena o
parando el llanto.
Tus manos, entonces,
eran como un bálsamo,
tu mirada arrullo de
niña mimada
y yo me dormía, y sé
que, en tus brazos,
el mundo cambiaba y ya
no hacía daño.
Me diste tu aliento
cuando la esperanza
empezaba a irse de mi
diccionario,
me diste tu risa en
mis cuentos malos,
y tu reprimenda cuando
estaba errada.
Me diste la vida, mamá
y es por eso
que hoy vengo a
decirte todo lo que
siento:
y, en esto no alcanzan
todas mis palabras;
pues de ser sincera,
si digo "te quiero",
te traigo unas flores
y te doy un beso,
resulta ser poco para
algo tan grande
como la bendita
palabra "Mi Madre".
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